viernes, 16 de mayo de 2014

Hace tiempo que mi acelerada respiración me impide soñar. Que todas aquellas putadas que ocurrieron vuelven a mi mente una y otra vez. Que no me siento capaz de olvidar. Que creía que sí, cuando realmente no soy capa. Que eres tú quien está pagando los platos sucios. Y que, obviamente no te lo mereces. Pero... egoístamente necesito que estés a la altura. Necesito ver en ti otras necesidades más fuertes. 
Hace tiempo que descubrí que sólamente soy un deshecho más que la sociedad ha creado. Que no paro de predicar que tengo libertad. Que en mi vida puedo sentirme libre mediante el arte. Pero es que ni el arte puede salvarme de mí misma. Soy un ser roto, y por consecuencia, todo lo que toco acaba roto. Y ese es tú triste final, ya te lo aveciné y lo seguiré haciendo, hasta que te quieras dar cuenta, pero para entonces ya será demasiado tarde. 
Hace tiempo que dejaron de importarme las artes, que escribir se convirtió en un mero de limpiar un poco las cicatrices que llevo dentro, aunque sea por un efímero instante. 
Hace tiempo que me prohibí sentir nada de alegría, quizá porque me he acostumbrado tanto a este dolor que ahora mismo soy dependiente de él. Quizá incluso me guste. Soy muy complicada y contradictoria. 
Hace tiempo que dejé de creer en mí misma, '¿para qué?' me pregunto, si no sirve para nada. Aunque a veces intento pensar que soy una persona normal con un nivel alto de egoísmo e intento pasar por alguien que se cree que se puede comer el mundo. Aunque realmente sea él quien me coma a mí cada día. Y ¿para qué? Si eso solo me recuerda lo mísera que puedo llegar a ser. Si no hay nada que pueda ayudarme. Yo soy mi primer enemigo, y yo misma me impido disfrutar, me impido ser un ser libre. Me he creado como un juguete más en este mundo. Me he desquitado de aquello que podría haberme hecho muy feliz, y ¿para qué? Pues ahora no lo recuerdo, supongo que siempre quise ser aceptada en un ambiente del que no podía escapar (aunque nunca lo conseguí). 
Pero eso ahora ya no importa, me he acostumbrado a ello, es más, me gusta ser así. Y ya no me importa sentir. 

Soy yo una cárcel para mí misma y mi propia perdición.

No hay comentarios:

Publicar un comentario