miércoles, 30 de diciembre de 2015
todo por perdido
martes, 13 de octubre de 2015
Odio esa tendencia autodestructiva de ocultar mis heridas. Eso y el verbo necesitar(te).
Soy yo. No es vacío.
Soy yo que soy incapaz de soportar dos noches sin ti y me desvelo a cada hora tiritando con las ojeras llenas de esperanza por encontrarte a mi lado acariciándome los miedos.
Soy yo. Añorando todo lo que quise, pero nunca tuve; todo lo que tuve, pero ya no está.
Soy yo que sigo siendo la misma. Pero tú ya no estás.
Soy yo cansada de esperar un café para dos —más frío que caliente— a que vengas a compartirlo.
Pero nunca vienes.
Soy yo. La que se busca entre las colillas más pisoteadas con el propósito de recogerme y sanarme. Pero termino en un combate contra mí misma.
Soy yo que intento convencerme, una y otra vez, que te has ido. Mientras se me rompe el pecho. Te has ido. Y me quema por dentro esa herida al rojo vivo que es solo tuya.
Soy yo. Y no es vacío.
Soy yo. Con mis heridas que no duelen por ser ni por estar. Que escuecen. Que no tienen a nadie con la potestad de curarlas cerca. No vas a venir a abrazarlas ni siquiera besarlas...
¿Entiendes por qué no es vacío? Porque no soy nada.
miércoles, 8 de julio de 2015
A veces es necesario ahogarse.
Por mí pueden joderle bien fuerte.
Estoy harta de perderme a mí misma por un puñado de falsas expectativas.
Cansada de destrozarme entre promesas a medias, cafés para dos más fríos que calientes, un par decigarros a medias.
Evito los te quieros falsos que en vez de sanarme me matan, y grito hasta quedarme afónica lo mucho que me quiero (¿Y lo revitalitante que suena?)
Me deshago de las personas que tienen más mentiras que verdades que contar; vended vuestra literatura barata a quien la quiera. Al menos si tengo que estar ciega no será por vosotros, sino por mí misma y toda la caótica existencia que me rodea.
Olvido las falsas creencias, dejo de renunciar quién soy. Dejo de renunciar a mí misma. Y vuelvo a escupiros lo mucho que me quiero.
Me rearfirmo de todas aquellas veces en las que, intentando buscar no perder, terminé totalmente perdida.
miércoles, 10 de junio de 2015
Hablemos de matetámicas rotas.
miércoles, 3 de junio de 2015
23:35
Somos insensibles a lo invesible.
Del uno al diez, cuánto eres capaz de romperte una y otra vez.
Somos sensibles a lo que vemos.
Del uno al diez, cuánto tienes que estirarte la piel para sonreír.
Somos apariencias.
Del uno al diez, cuánto te escondes.
Somos lo que nadie ve.
domingo, 17 de mayo de 2015
Tanto enloquece.
Me gustaría poder tocar los sentimientos, cogerlos, olerlos, acariciarlos... Y hacer un sujeto con ellos para luego romperlos. Tengo ganas de romper algo. Un corazón o un cerebro, por ejemplo. La verdad es que cogería al sujeto, a mí sujeto, y lo rompería hasta hacer tiras con sus restos, pero se me ha terminado el pegamento, y la verdad es que es un sujeto muy bonito. En fin, la vida es dura.
domingo, 26 de abril de 2015
Mi yo y mi no-yo.
Me gustan los días nublados como el de hoy. Me gustan las nubes blanquecinas que tiñen el cielo. Me gusta ahondar entre la problemática de la nada y su infinitud. Ya sabéis, esa idea de vacío que se siente al mirar un espacio el blanco. El momento en el que espacio y tiempo confluyen con el movimiento; las formas de las nubes atadas a una realidad que ata a los propios sentidos. Sentir el goce estético, sentir lo sublime.
Hoy le puse formas al lienzo blanco, sí, cometí un gran error, me permití pensar en ella o más bien me di el doloroso capricho de dejarle entrar en mis pensamientos. Hoy la imaginé en mi mente, me esforcé por recordar su rostro, el cariño que siempre me demostraba cuando iba a visitarla, la felicidad que derramaba en sus últimos días... Yo era su preferida entre todas, y yo no la he echado de menos desde hace diecinueve meses.
Hoy quería echarla de menos, empezar a ser consciente de que no está, pero no puedo. No puedo dejar de ocultarte dentro de mi cabeza como si esa fuese la única conexión existente entre ella y yo. ¿Nunca habéis tenido a una persona que os ha hablado tanto y tan bien de otra persona ajena a vosotros que, cuando la conoces por primera vez sientes que ya sabes todo de ella? A mí me sucede algo similar, está tan presente en la vida de la persona más cercana a mí que llego a sentir que sigue con nosotras, que no se ha ido y que nunca se fue.
Hoy quiero no volver a pensar en ella, encerrarla junto con las lágrimas que purgan al sentir su ausencia; volver a mirar mi lienzo blanco a sentirme otra vez vacía a no pensar ni dolerme.
Hoy dejaré que la sensación de culpabilidad y racionalidad se enfrenten en silencio. Ya volverán mañana los días soleados y la frialdad que me generan.
sábado, 11 de abril de 2015
"Dance to this beat"
Estaba matándonos a los dos y ni siquiera se daba cuenta.
martes, 7 de abril de 2015
Diario de una cinista.
domingo, 5 de abril de 2015
Suicide letter.
Como el color amarillo.
Como los paragüas.
Como la música.
Como el maquillaje.
Como el otoño.
Como la vida.
Prescindible.
domingo, 8 de marzo de 2015
Bloody sunday
sábado, 7 de marzo de 2015
"Buscar no es un verbo, sino un vértigo."
Me habría gustado verte en aquella estación esperando ansioso mi llegada. Serio, pero sin poder ocultar esa sonrisa que lucha por escapar.
Ya ves, que al bajar del vagón me reconocieses, corrieses hacia mí y yo hacia ti. Que olvidasemos el equipaje, y fundirnos. Fundirnos de la misma forma que al follar aquella noche.
Me hubiese gustado dormir juntos, que me hicieses cosquillas con la boca, y me besaras en los labios, en el cuello. Perderme por tu clavicula y no encontrarnos, dándonos igual, porque nosotros ya nos habíamos encontrado en mis costillas.
Correr como niños por la hierba, caer y rodar, y enamorarnos un poquito más.
Aunque ahora no lo creas, siempre me ha gustado reír.
Habría sido genial habernos emborrachado, ya sabes, perder la cabeza y follar hasta perder la conciencia de la realidad. Volver a casa de noche, y colarnos entre mis sábanas para gastar mejor el poco tiempo que tenemos. Juntos.
Me habría gustado oír tus carcajadas, cuantas veces me hiciesen falta. Y guardarlas, junto con aquellas miradas que me calientan en invierno, para no perderlas. Porque, ya sabes, por mí bien que sepas dónde va cada pieza del puzle, pero si una se pierde, no lo completarás jamás.
'Your bitterness'
Noto como se desvanece entre mis manos.
Se resquebraja sin previo aviso y a velocidad de vértigo.
Digamos que es una mezcla entre miedo y distancia; entre tenerte o no tenerte... O como algún tarado dijo, entre ser o no ser. Y no busquemos la cuestión.
Y noto algunos de los pedazos de esta bailando por mi cuerpo, mientras el resto ya yace sobre el suelo.
Nada.
No me queda nada de aquello que prometí no perder.
Todo.
Me queda todo por perder.
Continúo bailando sobre el filo de una navaja que separa un huracán de sentimientos: todo o nada. ¿Es esa la cuestión?
A la mierda. Prefiero bailar descalza y cortarme la planta de los pies sobre los restos de un "me asusta" roto antes que no llegar a sentir tus caricias.
Me arriesgo. Esa es la cuestión.
Empiezo a recorrer los 137 kilómetros que nos separan cuando empiezas a escribir un mensaje de buenas noches, y para cuando lo has terminado, yo ya estoy contigo.
Te tengo aquí. Te siento en mí.
Asfixiando conmigo la distancia que me impide abrazarte, mi distancia.
No me asustas, miedo. Solo eres una excusa para aquellos que no se atreven a pisarte.
Y yo, yo bailo (y bailaré) desnuda sobre tu tumba, cogida de su mano.
sábado, 31 de enero de 2015
Cold coffee
domingo, 18 de enero de 2015
A punto de echar a correr o de echarnos en cara que todo va mal [...] A punto de gritar 'te quiero' y 'te odio'.
De cuentos escapando en balde,
cuando a gritos te pedía un cable.
Solo ojos para escucharlo
y un salvavidas flotando.
A ti te conocí una vez,
eres su orgullo más 100.
Tragarlo bien merece que
las páginas nos corten.
No recuerdo nombres ni fechas,
pero en el tiempo me queman las huellas.
En la dinamita que tú prendas,
a cada paso voy cortando mecha.
Son los truenos un murmullo.
Las tormentas no nos mojan.
Sin capucha y sin paraguas,
partió el barco, soltó amarras.
Así cuanto más te agarres
más pesas, más te hundes.
Mírame como antes.
Me siento como un extranjero
en la tierra de los corazones errantes,
dónde el amor solo sabe a desastre,
dónde la piel está fría,
y dónde los buenos recuerdos que tuvimos juntos
acabaron siendo puñales.
Te lo dije mil veces.
Creíste que no sería fuerte
y joder, yo tampoco sabía que sería tan fuerte,
¿por qué no cambiaste?
¿Por qué dejaste que el tiempo desgastara todo lo que era importante?
¿Por qué no cambiaste?
Me duele pensar que no fuiste valiente.
¿Y ahora qué?
Estamos los dos sentaditos sin saber que hablar,
a punto de echar a correr,
o de echarnos en cara que todo va mal.
A punto de gritar "te quiero" y "te odio", te olvido y te pienso.
Hasta luego, mi vida, es mejor estar lejos,
no vuelvas o recaigo de nuevo.
Y cuando te des cuenta de lo que perdiste seremos extraños,
seremos dos fugitivos del arte de amarnos, esto es insano.
Te quiero pero me haces daño.
Discutimos más de lo que hablamos.
Estoy en mitad del desierto descalzo esperando tu barco.
Llegar y no llega, Romeo sin Julieta.
Te miro a los ojos y sólo hay tristeza.
Nunca supimos dejar de confiar en promesas.
Fuiste la más bonita causante de ojeras.
Hoy eres letra, pudiendo haber sido mi estrella.
Así cuanto más te agarres
más pesas, más te hundes.
Mírame como antes.
Me siento como un extranjero
en la tierra de los corazones errantes,
dónde el amor solo sabe a desastre,
dónde la piel está fría,
y dónde los buenos recuerdos que tuvimos juntos
acabaron siendo puñales.
