lunes, 25 de abril de 2016

Come on, let it go.

Con los pechos pequeños y los labios gruesos,
sobre su pelvis reposa su lunar favorito, y aún debajo de
sus costillas guarda fragmentos de lo que un día fueron sus
ilusiones.

No se peina por las mañanas porque no lo necesita, tampoco
busca llamar la atención de nadie.

Le gusta el verano si hace frío, el invierno si está tostándose al lado
de su estufa favorita, pisar hojas secas en otoño y dormir desnuda en primavera
(aunque se pondría un pijama porque es de las que opina que la ropa se lleva puesta
en manos de quien te la quita)

Jamás se pondrá a bailar de primeras, no sin antes quebrar con los fantasmas que lleva
dentro de su cabeza que le escupen lo ridícula que podría parecer. Finalmente, le da igual.

Los pájaros son su peor enemigo y su mejor amigo
porque vuelan tan alto como a ella le gustaría.

Es un precipicio sin pretenderlo; y está constantemente perdida en sus propios mares,
para hacerse ella misma de salvavidas.

No necesita héroes ni heroínas que la rescaten porque lleva su propia capa escondida bajo la piel.

Es extravertida a la vez que reservada, perfeccionista, y demasiado pasional,
por lo menos, cuando no está deseando mandarte a la mierda, y con un toque de picardía en su palabras.

Desordenada y maniática del orden, solía andar descalza antes de llevar consigo demasiadas heridas
sobre el pecho, pero continúa bailando sobre filos de navaja porque le gusta el sacrificio que suponen.

Odia las despedidas sin abrazos prolongados, el amor incondicional de la literatura barata del momento, y las personas sin lunares en la espalda.

Es tan suya, tan ella, y a la vez tan de nadie.

viernes, 22 de abril de 2016

La verdad duele.

Tras refugiarme en otres autores al final termino imitando su manera de escribir... Supongo que todavía estoy buscando la mía, pero necesito sacar toda esta mierda de mi cabeza, empieza a oler demasiado mal:

No me gustó que no me llamases, que mostrases tan poco interés después de estos cuarenta meses. No me gustaron las palabras que vinieron después. No me gustó verte feliz por la calle un día cualquiera. No me gustó verte feliz. Me recordó que no me gustó que no estuvieses conmigo el día del bar, los días del bar ni en X concierto  ni el día de mi primera audición ni cuando me robaron la bici ni en fin. No me gustó que no llorases cuando te dije que eres un niñato, me provocaste vergüenza, quise golpearte. No me gustó que te fueras como si nada. Me prometiste que no lo harías. No me gustó darme cuenta de que no te necesitaba. Me hizo sentir lasciva, sucia y feliz. No me gustó que me tocases. No lo hacías bien.
No me gustó que me besases cuando te dije que me estabas perdiendo. No me gustó que dejases de ser mi mejor amigo, pero no he llorado jamás por ti (sino por mí). Y no creo que vaya a hacerlo. No me gustó que me conocieses casi como a nadie cuando te convertiste en alguien a quien apenas conocía. Tus ojos eran los de alguien ido, y tus actos estaban aletargados.
No me gustó enamorarme de ti. Además pienso que eres estúpido. No me gustó que dejases de gustarme porque te hubiese querido toda la vida. Lo siento con todo el corazón, el cual no voy a darte. Es mío y no te lo mereces. No me gustó que no merecieras. No me gustó que no te dieses cuenta de que estaba rota, y era por tu culpa. Pude haber vuelto, de hecho lo hice, pero no me gustó que te gustase imaginarme detrás tuyo, sonriente, sin tener la obligación de contártelo o tú de no querer escucharlo. Eres genial. Siempre he pensado que eres genial y que si tuviera que tener un hijo seria contigo. Hasta que saliese un humano sin sentido con lo peor de cada uno. No me gustó que me devolvieses el golpe sabiendo que yo nunca tuve fuerzas para hacerlo.
No me gustastes. Lo siento. No me gustó que no vieses nada. Que te dieses la vuelta sabiendo que estaba ahí. Creí que nunca te perdonaría, y no es mentira. Te quiero, pero no me gustó que me traicionases. Eras una de las personas en las que más confiaba. 'No sé si podré perdonarte, pero te juro que te quiero' es uno de los peores sentimientos que no me gustó sentir. Ojalá lo sientas. Te juro que te quiero. Y que te hablo desde el dolor de mis entrañas, desde las heridas que tú me has creado. Gracias por aparecer cuando empezaba a irme. Me produces tanta ternura que te follaría hasta hacerte daño. Todo el que yo llevo (y a ti te sobra). Que seria tu mujer perfecta. Que me acostaría con muchas otras más personas y no me sentiría mal. Porque sería perfecta. Nunca sabrías nada, pero entonces perdería su gracia.
De todos modos esa no es la vida que deseo.
Me hubieses quedado de lujo para fingir una vida plena. Gracias por entretenerme unos días, o como aquel que dice, unos cuarenta meses. Eres encantador. De verdad opino que eres todo un estúpido, pero encantador.
No me gustó que no te diese miedo que me pudiese gustar otra cosa que no fueses tú. No me gustó que me diese miedo que no te diese miedo perderme. Lo siento, soy una nimiedad. Y no creo que eso pase.
Te quiero ¿sabes? Te quiero veintitrés veces. Eres maravilloso. Pero las manos más bonitas que me han tocado en la vida no han sido las tuyas, sino las mías.

miércoles, 13 de abril de 2016

Pastillas de nostalgia y otras mierdas más.

¿Me haces falta? es la pregunta a la negativa que viene después. Y es que hoy me pica un poco la verdad que me escupe lo perfecto que estás y el descenso en picado en el que yo me encuentro.

Creo que hoy tengo una extraña sensación de ausencia. Ausencia de ti. Y también tengo a una extraña que adora meter sus dedos en las heridas ajenas y preguntar por qué saben tan amargamente.
Creo que hoy tengo sensación de nostalgia. Y a una nostálgica que me alimenta de ti y de mí; que más bien viene a ser un yo sin estar tú.

Creo que hoy tengo una sensación de amor y desenfreno. Y a una loca enamorada suplicándome por tus caricias; gritándome lo mucho que nos necesitamos.

Hoy me tengo a mí, cada día un poco más puta, para tatuarme que la palabra necesidad es innecesaria, que eres tú quien vive aferrado a aquello que suspende el vacío. Conformista. Soy yo la que está viviendo su caída, libre. Y he de decirte que es mi vuelvo favorito.

No voy a necesitarte bajo la condición de cortarme las alas. Pero soy humana, y no niego que hoy tengo ausencia de ti nosotros.

Hoy tengo ganas de gritarle a la extraña y nostálgica enamorada que no vaya preguntando a qué saben los dedos de los que han perdido tanto las ganas.


miércoles, 6 de abril de 2016

Hoy en día van caros.

Hoy he vuelto a soñar contigo. He vuelto a soñar que me abrazabas. 
Cuanto echo de menos tus abrazos. Supongo que es porque es lo que menos tenía de ti últimamente. Me gusta guardarte entre ellos. Algún día dejarán de ser tan cálidos. Te lo prometo

Te odio por controlarme de esa forma tan involuntaria, ¿sabes? No sabes. No sabes cuantas veces me repito que te odio. Te odio. 
Y odio que no sepa valorarme tanto como hacen mis sueños con tus abrazos. 

Me he propuesto darle un giro de ciento ochenta grados a toda esta situación. Cambiar tus abrazos por mis manos y escribir sobre ellas, y sobre cuánto adoro que no sean cálidas como las tuyas, que sean frías y sucias. Capaces de hacer todas las maravillas que tú nunca aprendiste. Cuando me tocan y comienzan a excitarme y arden. Me gusta cuando no ponen ninguna excusa para darlo todo por perdido y me hacen tocar el cielo desde mi propio escritorio. 
No hay argumentos que valgan para que me pongan la piel de gallina cada noche y transmitirme, por cada una de mis costillas, amor.

Me gusta que estén tan sucias como lo que representan, que sean frías por fuera y encendidas por dentro. ¿De qué te sirve dar abrazos calientes si no los sentías? Que escriban lascivamente y que su función termine con el bolígrafo corriéndose sobre el papel (y sobre ellas mismas)incapaz de soportar su roce. 

Manos de recompensa y ánimo. Manos generosas que no reparan a quien darle amor o no. Manos menos agrietadas y trabajadas que las tuyas, sí, pero más brujas y conocedoras del mundo. 

Cualquiera mataría por ellas. Cualquiera menos tú. Tú que les has dado más desprecio que amor. No se juega con mis manos.Por eso, a ti, te desean lo mejor entre la soledad existente entre tus sábanas y tu cuerpo. 

Quizá algún día las eches tanto de menos como yo a ti y aprendas a no despreciar un acto tan sencillo como una caricia.