lunes, 21 de julio de 2014

Un "Lo siento pero no quiero joder" es sinónimo de un "me da igual seguiré jodiendo"

Pinchazo en el pecho. Rabia y un mar de lágrimas acumuladas. Dolor, pero no físico, dolor. Pero no. Es diferente. Es oprimente y enfría. Mis ojos ya están secos. Mis labios fruncidos. Dolor. Dolor que aleja. Pero no, no se aleja de mí, no me molesta ese tipo de dolor. Es diferente. Es quitarte una venda, una venda podrida y mal oliente, que nublaba todo a tu alrededor...
Respiras hondo, intentando no pensar, pero ese pensamiento no se va nunca de ahí. Y taladra y duele. Y otra vez.
Vuelves a respirar hondo, ahora todo está ya más calmado. Sabes controlarte, olvidar esa anarquía de sentimientos. Ahora ya estás frío. Ya puedes razonar. Y terminas dándote cuenta de que no es este el tipo de dolor que quieres. No es un dolor propio, es un dolor ajeno. Dolor que pudre. Dolor inservible. Y decides: No voy a jugar más a tu juego.





sábado, 19 de julio de 2014

"¿Quieres disparar? Dispara, ya ves tú, yo siempre voy de cara, como si esta vida me importara tanto, como si en esta vida hiciese falta convivir con tontos..."

Somos la calma que nunca llega tras la tormenta; somos esa canción odiosa que nunca termina, y aquel verano que nunca llega. Somos como el tiempo y el columpio de un parque que viene y va. Vienes y te vas, porque yo nunca me he ido. Somos aquel "nosotras" del que hablo sin estar tú ni yo encontrarme.
¿Y sabes qué? La vida también mata y no hay mejores etiquetas, hijas de puta, como las cajetillas de tabaco. Ellas si que lo plasman bien, hijas de puta. La vida también mata, ¿no? Pues a seguir con la función que decidices y que se mueran en el final con el sonido de mi risa. Que sonrían al final por el sonido de mi risa.
¿Y sabes qué? No quiero cambiar sonrisas por tristezas ni preocupaciones por más motivos por los que preocuparse. No quiero nada de eso, no quiero nada de nadie ni quiero malas caras de nadie ni  chiquilladas que se os hacen... no se cada uno varios. Estoy harta y no quiero hablar mas de lo tocado.

miércoles, 16 de julio de 2014

Esta es mi excusa.

Escribo porque esperar algo que no va a llegar es peor que ser impuntual. Y mira que no soy yo la más indicada para escribir, la reina de la impuntualidad, a pesar de intentarlo siempre hay algo en mi vida que se tuerce. Por eso, escribo. 
Escribo. Por recuerdos, lágrimas o promesas rotas, guardadas en el cajón de los sueños rotos. Escribo. Porque me impulsa a soñar, a buscar nuevas formas de vivir. Escribo. Porque es la sangre que recorre mis arterias. Escribo. Porque al hacerlo siento adrenalina saliendo por cada poro de mi piel, desde la cabeza hasta los dedos de las manos. Escribo. Porque es una borrachera constante, un ciego inacabable, una felicidad prolongada. Escribo. Porque hay muchas injusticias y muy pocas personas que se preocupen por publicarlas. Escribo. Calcando mi piel en trozos de papel. Escribo. Porque es una pequeña excusa para seguir luchando. Escribo. Porque soy mejor escritor que persona y si tengo que decirte que te quiero lo haré escribiendo: como el respirar, te necesito. Escribo. Tratando de comprender las ignominias de este mundo, tratando de comprender el mío propio. Escribo porque me gusta.
Me gusta de la misma forma que me gusta pisar ojar en otoño y que la piel se me ponga de gallina. Me gusta como no madrugar un domingo. Me gusta como tus besos a media mañana. Me gusta al igual que me gusta el frío de las noches, aquel frío que penetra en mi piel y acelera mi respiración. El mismo frío que me despierta acariciándome por las mañanas y me recuerda que tú no estás en mi cama para darme calor. 
Y sana. Y alivia. Y cura aquello que nadie podría imaginar que duele tanto. Escribo porque a veces me falta voz para intentar hablar sobre mí misma en silencio. Escribo porque el deshago empieza por dentro. Escribo dolor por vicio, lloro por vicio. Escribo por mí y para nadie. Escribo porque me recuerda que llorar es tan bueno por dentro como por fuera. 







"Intento ser yo mismo con mi romanticismo y me lanzo hacia el abismo para ver la realidad."

Siempre hay una canción, un poema, una frase... algo que te haga despertar, algo que te impulse a seguir. Si no quién coño soportaría las endogamias de esta sociedad. Pero ¡oh! vamos no me jodas, la música está sonando, y tú sigues ahí, encerrada en ti misma por undécima vez. ¿Es que no lo ves? ¿Qué fue de tus ganas de vivir? ¿Y de cantar, bailar o escribir? ¿Dónde te has quedado? ¿Dónde nos hemos quedado? Vete de aquí. Que yo vivo entre octubres y marzos, entre otoños y primaveras, entre cielos blancos y nublados. Que siempre odio los veranos y adoro los inviernos. Vete de aquí. Que yo me quedaré pisando hojas otoñales, buscando nubes con formas y formando figuras con el vaho de las madrugadas. Vete de aquí. Y déjame escuchar el sonido de la lluvia al caer. Y vuelve, vuelve cuando hayas cambiado tus inviernos por primaveras y podamos llevarnos bien.


martes, 1 de julio de 2014

"And in the free fall I will realize I'm better off when I hit the bottom"

Es como cuando te levantas y haces lo mismo de siempre. Desayunas y comienzas con tus rutinas, aquellas que te cansan, pero claro, no pasa nada porque es lo normal. Pero hay algo dentro de ti que empieza a arder y quiere salir a la luz. Está candente. Algo que te dice 'párate a pensar, respira y mira a tu alrededor porque no todo va sobre ruedas. Hoy no estás bien' Y bueno... tiendes a ignorar aquella sensación, pero el dolor oprimente de tu pecho no desaparece. Es como un infierno interno tratando de dejar sueltos aquellos sentimientos que corroen al ser humano. Como un volcán que daba indicios de erupción y es ahora, al final de la noche, cuando está descargando toda su tristeza por la tierra. Llora y destruye todo lo que toca a su paso, pero qué más da si por lo menos está vivo, ardiente.

"Quería huir del problema, pero no sabía cómo deshacerme de mí"

Llueve. Aunque a fuera esté todo seco. Llueve. Y me duelen las tardes encerradas en mí. El frío que siento no me abandona ni en verano y el vaho siempre está a medias en el cristal. Me gusta sentir el duro y frío suelo sobre mis pies, eso me recuerda que no soy la única que parece un ser inanimado. Que soy un largo invierno que nunca termina. Que mis pulmones no pueden evitar sentirse oprimidos ante tanta desolación, buscando en lo más fondo algún sitio en el que resguardarse de este frío. Qué le puedo hacer si hace tiempo que dejé de sangrar. Que solo sigo aquella línea discontinua que hay pintada en aquel viejo y escarbado camino, aquella línea que divide en dos una misma distancia y a mí en mil pedazos. Puro hielo. Estoy, también, tratando de salvarme desesperadamente en algún escondrijo de este seco mundo, escribiendo ésto del tirón y llorando por fuera. Y que más da si con el agua de la lluvia apenas se aprecia. Borro todas las marcas, sonrío y sálvame.