domingo, 8 de marzo de 2015
Bloody sunday
sábado, 7 de marzo de 2015
"Buscar no es un verbo, sino un vértigo."
Me habría gustado verte en aquella estación esperando ansioso mi llegada. Serio, pero sin poder ocultar esa sonrisa que lucha por escapar.
Ya ves, que al bajar del vagón me reconocieses, corrieses hacia mí y yo hacia ti. Que olvidasemos el equipaje, y fundirnos. Fundirnos de la misma forma que al follar aquella noche.
Me hubiese gustado dormir juntos, que me hicieses cosquillas con la boca, y me besaras en los labios, en el cuello. Perderme por tu clavicula y no encontrarnos, dándonos igual, porque nosotros ya nos habíamos encontrado en mis costillas.
Correr como niños por la hierba, caer y rodar, y enamorarnos un poquito más.
Aunque ahora no lo creas, siempre me ha gustado reír.
Habría sido genial habernos emborrachado, ya sabes, perder la cabeza y follar hasta perder la conciencia de la realidad. Volver a casa de noche, y colarnos entre mis sábanas para gastar mejor el poco tiempo que tenemos. Juntos.
Me habría gustado oír tus carcajadas, cuantas veces me hiciesen falta. Y guardarlas, junto con aquellas miradas que me calientan en invierno, para no perderlas. Porque, ya sabes, por mí bien que sepas dónde va cada pieza del puzle, pero si una se pierde, no lo completarás jamás.
'Your bitterness'
Noto como se desvanece entre mis manos.
Se resquebraja sin previo aviso y a velocidad de vértigo.
Digamos que es una mezcla entre miedo y distancia; entre tenerte o no tenerte... O como algún tarado dijo, entre ser o no ser. Y no busquemos la cuestión.
Y noto algunos de los pedazos de esta bailando por mi cuerpo, mientras el resto ya yace sobre el suelo.
Nada.
No me queda nada de aquello que prometí no perder.
Todo.
Me queda todo por perder.
Continúo bailando sobre el filo de una navaja que separa un huracán de sentimientos: todo o nada. ¿Es esa la cuestión?
A la mierda. Prefiero bailar descalza y cortarme la planta de los pies sobre los restos de un "me asusta" roto antes que no llegar a sentir tus caricias.
Me arriesgo. Esa es la cuestión.
Empiezo a recorrer los 137 kilómetros que nos separan cuando empiezas a escribir un mensaje de buenas noches, y para cuando lo has terminado, yo ya estoy contigo.
Te tengo aquí. Te siento en mí.
Asfixiando conmigo la distancia que me impide abrazarte, mi distancia.
No me asustas, miedo. Solo eres una excusa para aquellos que no se atreven a pisarte.
Y yo, yo bailo (y bailaré) desnuda sobre tu tumba, cogida de su mano.