Noto como se desvanece entre mis manos.
Se resquebraja sin previo aviso y a velocidad de vértigo.
Digamos que es una mezcla entre miedo y distancia; entre tenerte o no tenerte... O como algún tarado dijo, entre ser o no ser. Y no busquemos la cuestión.
Y noto algunos de los pedazos de esta bailando por mi cuerpo, mientras el resto ya yace sobre el suelo.
Nada.
No me queda nada de aquello que prometí no perder.
Todo.
Me queda todo por perder.
Continúo bailando sobre el filo de una navaja que separa un huracán de sentimientos: todo o nada. ¿Es esa la cuestión?
A la mierda. Prefiero bailar descalza y cortarme la planta de los pies sobre los restos de un "me asusta" roto antes que no llegar a sentir tus caricias.
Me arriesgo. Esa es la cuestión.
Empiezo a recorrer los 137 kilómetros que nos separan cuando empiezas a escribir un mensaje de buenas noches, y para cuando lo has terminado, yo ya estoy contigo.
Te tengo aquí. Te siento en mí.
Asfixiando conmigo la distancia que me impide abrazarte, mi distancia.
No me asustas, miedo. Solo eres una excusa para aquellos que no se atreven a pisarte.
Y yo, yo bailo (y bailaré) desnuda sobre tu tumba, cogida de su mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario