domingo, 8 de marzo de 2015

Bloody sunday



Otro domingo más con sabor amargo; 
en mi cuarto pasan las horas mientras los cigarros se consumen. 

Soñar con los ojos abiertos que nos perdíamos por París,
con vivir en Fontainebleau, 
y no volver. 

Intentamos salvar las últimas horas de la semana; 
convertir un domingo en un día cálido acompañado de café caliente. 

Pero ya está demasiado amargo como para volver a intentarlo.
El café quedó frío. 
Y mi domingo no fue nuestro
ni del resto. 

Fue eso; 
muy mío, 
muy frío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario