Me gustaría poder tocar los sentimientos, cogerlos, olerlos, acariciarlos... Y hacer un sujeto con ellos para luego romperlos. Tengo ganas de romper algo. Un corazón o un cerebro, por ejemplo. La verdad es que cogería al sujeto, a mí sujeto, y lo rompería hasta hacer tiras con sus restos, pero se me ha terminado el pegamento, y la verdad es que es un sujeto muy bonito. En fin, la vida es dura.
Aunque hace tiempo que dejó de molestarme, que dejaste de dolerme. Pues bien mi sujeto es muy bonito, pero ya estaba muerto. Y supongo que resultará irónico pero me hace feliz lo que antes me mataba por dentro. Pero, puestos a ser sinceros, lo prefiero. No es que ya no sea la misma. Es que mi cerebro ha cambiado de forma.
El tiempo pasa constantemente y las heridas cicatrizan. Quizá era mi momento de cicatrizar. Pero sigue pareciéndome triste que las cosas no vayan bien. Cuando es así no se tienen ganas de crear sujetos. Mucho menos de destrozarlos. O eso dicen ellos. Yo me siento bien.
Suelo preguntarme, a veces, si ellos son los que están bien. Suelo responderme con un 'no'.
Qué importa, si yo hoy he cantado por la calle.
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