jueves, 7 de agosto de 2014

No sé donde estará mi norte, pero sí tengo un sur.

Un abrazo al poco de conocernos. Un banco muy nuestro. Unas risas, unas lágrimas, un conglomerado de todo. Una para nada típica promesa. Un día, un mes, muchos años. Varias fotos, diferentes, pero iguales en sentimiento. Una distancia. Un 'te echo de menos'. Reconciliaciones en abrazos. Risas con besos. Un lugar nuevo. Una cama, mucho verla dormir y poco hacerlo yo. Cigarros a medias y cosquillas en cuerpos ajenos. El suyo. Manos que ponen pelos de punta. Unas cuantas cartas. Unas chuches. Una sonrisa. La suya, siempre la suya. Termina con un abrazo, el mejor cobijo que existe, incluso en verano. 


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