Notar el frío por las venas incluso a cuarenta grados. Vacío. Como queráis llamarlo. Añorar unas manos que den calor a un cuerpo que rechaza todo tipo de aprecio, pero que en realidad lo está deseando. Recordar una canción de miles. Y un banco más lleno de abrazos y lágrimas que de personas. Vacío. En todas sus formas y doliendo de todas juntas.
Quizá este vacío se llenará tan fácilmente como se desbordó por primera vez. Hace tiempo que no llueve. Y tengo un rincón de mi ser decrépito, esperando ser exterminado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario