Mi diagnóstico es breve: he perdido por completo la capacidad de pensar o hablar sobre cualquier cosa. Siento un inexplicable imposible al definir palabras como "esperanza", "valor", "alma" o "cuerpo".
Y ya conocéis mi despreocupación sentimental, pero últimamente esta se ha convertido en una infección que progresa paulatinamente.
He perdido las ganas de sentir el vértigo. Ahora giro y termino en un vacío.
Todo lo que tengo, todo lo que mi pensamiento roza, me parece algo obtuso. Siento en torno a mí una simple y eterna correspondencia que no soy capaz de atravesar. Como si estuviese formada por pequeñas cifras capaces de dármelo todo. Parece que de un momento a otro vaya a hablaros con el corazón; pero una vez empiezo a caer ya no sé sentir nada. Pues soy tan incapaz de mostrar con palabras sensatas toda esta armonía caótica entretejida en mí y en todo el mundo y cómo este me ha hecho sentirla.
En este momento, siento una impresión dolorosa de palabras mudas; me hablan las cosas mudas, y yo, yo no puedo justificarme.
lunes, 15 de febrero de 2016
Cosas dentro de otras cosas que apestan.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario