Comencemos la noche con un "me da igual" como respuesta para todo.
Quizá tanta indiferencia sea el remedio para ello. El remedio para el dolor, un largo y prolongado "me da igual" como solución a mi patética vida. Quizá no sea necesario preocuparse por todas aquellas cosas que tanto me quitan el sueño. Será como un largo y melancólico placebo que me ayude a creer que realmente las cosas ya no me hacen daño. Mi vida no me hace daño y, sobre todo, mi cabeza ya no me hace daño. Será una forma de mantenerme engañada durante un indeterminado tiempo. No quiero pensar cuánto, me da igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario